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AMAR N. DARYANANI





La bolsa vive pendiente de un nuevo recorte de tipos


Buena semana la vivida en las bolsas, donde los alcistas se han impuesto por mayoría movidos por la esperanza de un recorte de tipos en la reunión del BCE del próximo jueves. Aunque Europa sigue pendiente de sus propias tensiones político-económicas y de las malas previsiones económicas, los índices del Viejo Continente han sido los más beneficiados por el rumor, dejando de lado algunos malos datos macro y tomando en cierta consideración la batería de resultados empresariales.

El viernes pasado dejamos la bolsa neoyorquina abandonando su coqueteo con los máximos históricos, en lo que acabó siendo su peor semana del año. Sin embargo y quitando alguna sesión mixta, los alcistas han vuelto a tomar el protagonismo y los índices de la principal economía del mundo vuelven a acercarse a sus mejores cifras. La “culpa” la tiene la buena digestión de la oleada de resultados corporativos y de los datos macro (como ayer el del paro semanal). Ello a pesar de que el martes un falso twit desde la hackeda cuenta de un periodista, acerca de una amenaza de bomba en la Casa Blanca, cortase en un primer momento el rally de Wall Street, para después acabar remontando. Es increíble pensar que la salud de la bolsa pueda depender de 140 caracteres, pero así es el mundo en el que vivimos, y el trader debe estar preparado para atender cualquier luz de alarma.

En Europa los principales índices también han vivido sesiones de fiesta desbocada. El lunes el vicepresidente del BCE, Vítor Constancio, abría la puerta a la adopción de nuevas medidas, lo que desataba el rumor de una próxima bajada de tipos para la reunión del organismo de este jueves próximo. Con el transcurso de los días el rumor tomaba fuerza, y los inversores procedían a descontarlo y a animarse a comprar. A ello hay que sumar el interés de la Comisión Europea en dejar de lado las políticas de austeridad y apostar por las de fomento del crecimiento. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta que aquellas medidas no han puesto freno al deterioro de la economía europea. Eso lo sabe la canciller Merkel, que ve cómo ni la economía alemana se libra. Pero las elecciones a la cancillería del “motor de Europa” son un lastre demasiado pesado, por lo que no sólo seguimos abocados a las habituales imposiciones germanas, sino que ahora también quiere que los Estados  de la Zona Euro cedan parte de su soberanía para salir de esta crisis. De la “Alemania europeizada” que pregonaba Helmut Kohl en el periodo de reunificación, a la “Europa alemanizada” que pretende la actual canciller.

Por otra parte, la formación de gobierno de Italia volvía a las portadas. Las bolsas de las economías periféricas acogieron con agrado el nombramiento de Napolitano como presidente de la república. Aunque le queda un arduo trabajo para instar la formación de gobierno, esto es mejor que nada y los inversores respondieron animados en el MIB y en el IBEX. 

Precisamente el IBEX ha sido el índice mejor parado hasta ayer, tras cinco sesiones consecutivas de compras que permitieron al selectivo anotarse un 7%. Ya el lunes borraba las pérdidas de la semana anterior y recuperaba los 8.000 puntos. El martes se vivía la tercera mejor semana del año en el patio madrileño, con un avance del 3,26% que volvía a acercar al índice a los 8.300 puntos. Buena razón para ello era la relajación de las tensiones en el mercado de deuda, con una prima de riesgo situada en torno a los 300 puntos básicos por primera vez en más de un año, y con una exitosa subasta del Tesoro, que colocaba 3.000 millones de euros en letras a 3 meses al menor coste de su historia (0,12%). Sólo la sesión de ayer, en la que los resultados presentados por el Banco Santander defraudaban, se saldó con signo negativo aunque alejado de los mínimos intradiarios.

Pero España está muy lejos de celebrar resultados entre vino y rosas. Los datos de la EPA publicados ayer arrojan las peores cifras de la historia de esta encuesta: más de 6 millones de parados. Un problema que el gobierno de Rajoy empieza a reconocer como “insuperable” durante su legislatura. Resulta de chiste que el Presidente considere que la buena marcha del mercado de deuda es un aval a sus políticas, cuando el país se ve sumido en un incesante goteo de parados de larga duración, y cuando un día sí y otro también se desmienten los números oficiales y se revisa al alza el déficit. La agencia Moody’s habla de la pérdida de credibilidad de este gobierno, y no es para menos. Previsiblemente España no cumplirá sus objetivos hasta 2016, lejos de las estimaciones del ejecutivo español que, redundando en el descaro, dice ahora que no bajará el IRPF en 2014.

Otra promesa incumplida. Otra losa para los vacíos bolsillos de los españoles, primeros sufridores de la falta de ideas de sus dirigentes. Una clase política acomodada que prefiere inventar un impuesto a eliminar administraciones y organismos superfluos, que son fortalezas en las que se esconden los que quieren seguir viviendo de la teta pública, mientras la crisis la pagan quienes nunca tuvieron culpa.

Amar N. Daryanani

Analista Independiente

http://bolsamercados.com/

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