Mexico

USA

Otros

Fuga de Capitales


México ha registrado una salida de capitales por primera vez desde la crisis económica de 2009 por la depreciación del peso. La inversión de cartera, el llamado capital golondrino, registró un saldo negativo por 4,764 millones de dólares en el segundo trimestre, la primera salida desde finales de 2009.

El flujo golondrino que abandonó el país equivale a 86,229 millones de pesos, que representa la tercera parte del presupuesto de la Secretaría de Educación Pública y dos terceras parte del gasto de la Secretaría de Salud.

La deuda pública propició el saldo negativo, pues registró una salida neta de 5,479 millones de dólares, la más pronunciada en la última década.

En tanto, el sector privado registró una entrada neta por 1,045 millones de dólares, casi una cuarta parte de lo que ingresó el trimestre anterior.

Los analistas esperan que Banxico suba 50 puntos base la tasa de referencia el mes siguiente y aumente otros 50 en diciembre para terminar el año en 5.25% anual, debido al riesgo de que la depreciación cambiaria impacte más a la inflación y sus expectativas.

De acuerdo con Banxico, el déficit de cuenta corriente, como se conoce a la demanda de dólares de la economía mexicana, se incrementó a 3% del Producto Interno Bruto (PIB) en la primera mitad del año, la mayor proporción desde 1994 para un periodo similar.

La demanda de dólares se financió con el superávit de 3.1% del PIB de la cuenta financiera, pero representa la menor holgura desde 2009 para un primer semestre.

La minuta de la última reunión de política monetaria del Banxico reveló que un subgobernador destacó:

“Se proyecta que el déficit de cuenta corriente aumente en 2016 y 2017 a pesar de la desaceleración de la actividad productiva, de manera que indirectamente se podrían presionar los precios a través del tipo de cambio, principalmente los de las mercancías.

El aumento del déficit de la cuenta corriente ha causado cierta inquietud entre algunos participantes del mercado, si bien agregó que la política monetaria tendría que responder a un deterioro en la cuenta corriente solamente en la medida en que se llegaran a percibir riesgos para la inflación a través de su impacto en el tipo de cambio”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *